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El asesinato de Robert Imbrie

Robert Imbrie

Robert Imbrie

Este artículo fue publicado en Iran Press Watch en dos partes, a continuación tenemos la primera, la segunda la encontramos aquí en inglés, el 23 de julio de 2009 se publicó el articulo en ingles, lo tenemos traducido al castellano gracias a Dani, del equipo de Iran Press Watch en castellano.

Robert Whitney Imbrie era Comandante del Ejército Americano y diplomático estadounidense. Aunque no era bahá’í fue asesinado en Teherán el 18 de julio de 1924 por una muchedumbre. Fue enterrado con todos los honores militares en el cementerio nacional de Arlington. Los siguientes son dos artículos del New York Times en los que se relatan los eventos relacionados con el caso, publicado hace 85 años.

Primer artículo:

El asesinato de Imbrie, abandonado al odio religioso: la ceguera de los musulmanes y el envenenamiento de un pozo atribuido a los bahá’ís

TEHERÁN, 23 de julio de 1924.- Los siguientes son los acontecimientos que llevaron al asesinato del Comandante Imbrie, Vice-cónsul estadounidense aquí. Hace aproximadamente un mes, se rumoreaba que un nativo había perdido la vista en un pozo inmediatamente después de haber pronunciado el nombre de Abbas Effendi, el último líder espiritual de los bahá’ís. Acto seguido el pozo se convirtió en un santuario y era visitado por muchos musulmanes, que empezaron a organizar manifestaciones anti-bahá’ís sin ningún intento por parte de las autoridades de detenerlas.

Hace algunos días se decía que el pozo había sido envenenado y que los responsables eran los bahá’ís. Se intentó encontrar a los culpables, y la gente comenzó a acudir al lugar en masa. El viernes por la mañana, el Comandante Imbrie y Seymour, su acompañante, visitaron el lugar para tomar algunas fotografías. Se les advirtió que no se acercaran al pozo, ya que en el lugar había mujeres.

Aun así, se abstuvieron y se subieron a su carruaje. Algunos empezaron a gritar que eran los bahá’ís que habían envenenado el pozo. Les tiraron piedras, y una muchedumbre empezó a seguir al carruaje. Finalmente fue detenido, y los dos estadounidenses fueron arrastrados fuera del carruaje y atacados por la muchedumbre con palos y piedras. Se vio a algunos soldados ente la muchedumbre y la policía apenas hizo esfuerzos por rescatar a los estadounidenses.

Major Imbrie, que estaba desarmado, hizo lo que pudo por defenderse, hasta que cayó inconsciente, víctima de un golpe en la cabeza, sin duda alguna, lanzado con un sable. Una vez en el suelo, una piedra le rompió la mandíbula. Finalmente fue llevado al hospital de policía, pero la muchedumbre se abrió camino hacia la sala de operaciones y siguió atacándolo. Sufrió más de cuarenta heridas.

Si bien este vergonzoso arrebato de ira de una muchedumbre fanática y la deficiencia total de las medidas tomadas por la policía demuestra la existencia de un peligro para los extranjeros -contra el cual el Cuerpo Diplomático ha protestado de forma enérgica, y pedido la promulgación de medidas adecuadas en pro de la seguridad de los extranjeros y los miembros de las minorías religiosas-, se espera que las medidas adoptadas por el gobierno persa hayan eliminado por el momento toda razón para temer un brote de violencia generalizado contra los extranjeros.

La existencia de una ley marcial da poder al gobierno para impedir la publicación de más artículos de prensa contra los extranjeros, y en particular contra los británicos. Muchos de estos artículos, a pesar de las continuadas protestas de la legación, han sido publicados recientemente y han enardecido los ánimos de las masas ignorantes. Resulta difícil absolver al gobierno de toda culpa, dado que tiene plenos poderes sobre el ejército, pero es de suponer que por razones de política interna no ha hecho nada por contener la agitación.

Se espera que con este atentado, el gobierno reciba una lección saludable y aprenda que si desea ganarse la simpatía de las potencias civilizadas, debe gobernar de forma civilizada y deje de recurrir al lanzamiento de llamamientos a los instintos fanáticos que impregnan no sólo a la muchedumbre sino también a buena parte de los servicios secretos. Los elogios que en la prensa iraní se hacen sobre la valiente conducta de la policía y los soldados son puestos en tela de juicio por el hecho de que, según varios testigos, los soldados tomaron parte en el ataque del Comandante Imbrie y que la herida en la cabeza sólo podría haberla causado un sable como el que llevaban los soldados.

Segundo artículo:

Lápida de Robert Imbrie

Lápida de Robert Imbrie

WASHINGTON, 23 de julio. Según informa hoy el Departamento de Estado desde Teherán, no hay signos de premeditación en el asesinato del Vice-cónsul Imbrie, y añade que el Departamento espera recibir más información antes de adoptar cualquier medida de forma oficial.

Los últimos informes del Ministro Hornfeld indican que parece no haber motivos para preocuparse por el bienestar de los extranjeros en Persia y que reinaba la tranquilidad. El mensaje proseguía diciendo que en Teherán se había aplicado la ley marcial y que no se habían registrado disturbios en las provincias.

Fuente: Iran Press Watch

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