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Imagen de la mujer en los medios de comunicación

4 de marzo de 2010

NUEVA YORK — Cuando la baronesa Jan Floyd-Douglass decidió adquirir coche nuevo, desechó los modelos adecuados de ocho empresas manufactureras—y posteriormente les escribió para explicarles sus razones.

“Me encanta su coche, pero no lo compré porque no me gustan sus anuncios porque degradan a las mujeres,” escribió Floyd-Douglass, quien está en la junta directiva de la Comisión Nacional para la Mujer del Reino Unido.
Compartió este relato durante un panel de discusión llamado “Caracterización o Traición: Representación de las mujeres y las niñas en los medios de comunicación” que se llevó a cabo en las oficinas de la Comunidad Internacional Bahá’í en la ONU. El evento se realizó paralelo a la sesión anual de la Comisión de las Naciones Unidas para el Estatus de las Mujeres que inició el primero de marzo.

Junto a otras ponentes, destacó que las imágenes “sexualizadas” de las mujeres son tan comunes en los anuncios publicitarios que llegan a parecer inocuos.
“Mi mensaje es lo siguiente: si realmente no hacemos nada al respecto, somos cómplices,” dijo Floyd-Douglass.

Otra participante del panel fue Sara Kasule, directora de La Unión de Madres para Uganda, quien dijo que la manera de caracterizar a las mujeres en los medios de comunicación africanos puede ser igualmente negativa.

“Se les caracteriza como símbolos del sexo. O como algo que se ocupa de la comodidad de los hombres, o como cuidadoras,” dijo.

Esta tendencia en los medios viene como resultado tanto de decisiones individuales como de fuerzas institucionales, agregó el Dr. Michael Karlberg, profesor del departamento de comunicaciones de la Universidad Western Washington.
“Por un lado,” declaró, “las personas en todos lados escogen consumir los medios de comunicación que alimenta los bajos apetitos que hemos heredado de nuestra naturaleza animal. Por otro lado, a las instituciones mediáticas se les ha construido de tal forma que adrede estimulan, refuerzan y explotan estos bajos apetitos.”

El resultado es un “ciclo de retroalimentación” que ha creado un ambiente en los medios que es “injusto, insalubre e insostenible,” observó el Dr. Karlberg.
Dijo que cualquier esfuerzo por afrontar el problema debe considerar la estructura de las instituciones mediáticas.

“Se asume que los medios son simplemente otro bien de consumo. Pero los medios no son solamente otro bien de consumo. Es un proceso que facilita la deliberación democrática. Es un proceso que crea cultura”.

Parte de la problemática, dijo, es que el producto verdadero de los medios de comunicación no es el contenido, más bien es proporcionar una audiencia a los anunciantes, por medio de “contenido cargado de sexo, cargado de violencia, cargado de conflicto. No requiere de talento ni de investigaciones ni de periodismo investigativo. Pero estimula los apetitos, de la misma manera que lo hace una dieta alta en sal, alta en azúcar y alta en comida chatarra.”
La discusión que tomó lugar el 3 de marzo, la moderó la Baronesa Joyce Gould, presidenta de la Comisión Nacional de la Mujer del Reino Unido.
Dijo que estudios recientes muestran que las imágenes que degradan a las mujeres se utilizan con mayor frecuencia en los medios masivos, y tienen un impacto insalubre en el desarrollo psicológico tanto de las niñas como de los niños.
“Para las niñas, se trata de decirles que deben ser más atractivas para los hombres. Y para los muchachos, se trata de ver a las niñas como objetos sexuales,” dice la Baronesa Gould.

El Dr. Karlberg habló de los esfuerzos de la comunidad Bahá’í realiza en un intento de contrarrestar el efecto dañino de estar expuestos a dichas imágenes en los medios, ofreciendo la educación moral para niños, niñas y jóvenes.

“Los bahá’ís, como las personas en todos lados, están luchando por criar y educar niños,” dijo. “Lo están tratando de hacer de tal forma que se cultive su nobleza inherente, se libere su potencial espiritual, y se les ayude a reconocer las fuentes profundas de propósito, significado y alegría en la vida”.

“Está claro que esta educación espiritual puede ser un factor muy importante para que los niños y las niñas se vuelvan menos susceptibles a los mensajes en su ambiente mediático. Es también un factor muy importante que incrementa las probabilidades de que los niños y las niñas tomen buenas decisiones al consumir los medios, a medida que crezcan.”

Algunas tendencias a contrarrestar de Uganda pueden ser de ayuda, dijo Kasule, quien describió la manera en que los niveles de alfabetismo y educación de las mujeres y las niñas están en alza en ese país.

“Hay tantos programas para que aprendan a leer y a escribir las niñas. Esto es significativo porque podrán acceder a la información, acceder a informes mediáticos, y luego podrán responder. Por tanto, creo que las cosas están cambiando para mejorar,” dijo.

Fuente: Bahá’í World News Service
Traducción: Trace Dreyer

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